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Con Sello Patagónico | PUEBLOS ORIGINARIOS | Miércoles 15 de enero de 2020
Third slide

Aylén, weichafe: 'Soy mapuche, militante y presa política'

Así se describe Aylén Tapia Choztray en una entrevista con CPS. Docente de música, mujer mapuche, weichafe (guerrera) y lawentufe (que sana con las plantas). Hace tres años ella estaba en el lof de Villa Mascardi, ubicado a 30 kilómetros de Bariloche, acompañando la recuperación territorial de la comunidad, cuando en la madrugada del jueves 23 de noviembre irrumpieron efectivos de Prefectura. Al día siguiente asesinaron a Rafael Nahuel.


Aylén Tapia Choztray. Foto: CSP

Aylén Tapia Choztray es una de las mujeres mapuches que fueron detenidas en la Lof Lafken Winkul Mapu el jueves 23 de noviembre de 2017 a la madrugada, en el marco de desalojo ordenado por el juez Gustavo Villanueva, en manos de los efectivos del grupo Albatros de la Prefectura. Ella, junto a otras tres mujeres y sus niños que dormían, fueron detenidos y maltratados.

Al día siguiente, el grupo Albatros iría tras de quienes lograron huir de la represión. Por la espalda le dispararon un balazo mortal a Rafael Nahuel.

 “Creo que soy militante de todo, soy presa política y en estos momentos estoy bajo libertad condicional. Mi principal lucha es la ambiental, como la lucha de las comunidades indígenas. De hecho, me volví a Conesa, cuando mataron a Rafa (Nahuel)”, cuenta Aylén en conversación con Con Sello Patagónico.

Recientemente, la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca confirmó el procesamiento –sin prisión preventiva– que había dictado el entonces juez federal de Bariloche, Leónidas Moldes, contra Aylén Tapia, Cristian Germán Colhuan, María Isabel Nahuel, Martha Luciana Jaramillo, Yéssica Fernanda Bonnefoi, Romina Rosas y una adolescente, por la usurpación de un predio de Parques Nacionales en Villa Mascardi, distante a unos 35 kilómetros de esta ciudad.

“Cuando llegué acá – General Conesa, provincia de Río Negro – dije ‘tengo que esperar acá hasta que se me caigan todas las causas así que empiezo a militar de lleno en Conesa’”, refiere Aylén.

“Creo que todas las luchas están unidas a favor de la vida y en contra del capitalismo”, asegura.

Aylén indica: “Tengo una causa por usurpación, resistencia a la autoridad y terrorismo. Esta última se cayó, en realidad nunca se pudo comprobar nada. Como siempre digo y la persona que me conoce sabe que nunca siquiera le pegué a una cacheta a alguien en mi vida y la otras causas siguen iguales. El único imputado en la causa hoy en día es un mapuche.

En ese momento me tuvieron un mes presa en Bariloche, de ahí me largaron con liberad condicional para acá, con un montonazo de restricciones como pedir permisos, no puedo viajar, tengo todas las cuentas bloquedas, no puedo ejercer, un montón de cuestiones”, agrega.


“LA PESADILLA”

Tras pasar un mes detenida en Bariloche, Aylén – procesada por la Justicia – volvió a vivir bajo libertad condicional en su pueblo natal General Conesa. Localidad de unos 9 mil habitantes, rodeada por comunidades rurales.

Gran parte de la juventud vive fuera de esta localidad durante el año, ya sea por estudios o trabajo y durante las vacaciones de verano, retornan al lugar y en las calles se respira un ambiente más vivo con las inquietudes propias de este fragmento de la sociedad.

Siempre se ha caracterizado por ser una población conservadora, arraigada en la cultura de los pobladores inmigrantes europeos que se asentaron en estas colonias.

Me convertí como en la pesadilla”, dice Aylén y se ríe. “Empecé a reavivar esas cuestiones en un pueblo donde hay mucha gente adulta y no hay mucha juventud, empezando a mover en varias cuestiones, por ejemplo, con el colectivo feminista, a organizar actividades, siempre artísticas y culturales”.

Aylén indica que el principal reclamo en Conesa “es la Casa Refugio y que funcione el 144”. Cuanta de la necesidad de un lugar de contención real y políticas públicas concretas.

En cuanto a la demanda sobre las cuestiones relacionadas al aborto, Aylén señala que hay permanente conexión con las socorristas de Viedma. “Nosotros derivamos con ellas ante estos casos. Muchas son estudiantes de acá que viven allá y vienen fin de semana por medio. También se hicieron movidas en las escuelas, aunque constó un montón. Hubo problemas con profesores que no les dejan llevar los pañuelos”.

“Ya en el pueblo, que se pudiera sumar un grupito de gente en la plaza para hacer una bandera y cantar un par de canciones, es montón. Hay veces que pienso me quedo callada porque me van a caratular de loca en todo el pueblo o sigo. Per ha sido tratar de movilizar el pueblo y la juventud”.

“NUESTRA UNICA ARMA ES EL ARTE”

Creo que hay un despertar muy grande gracias al feminismo y a mucha gente y también sucede con las cuestiones ambientales. Hoy en día la lucha está más afianzada”, considera Aylén y agrega: “Creo que cuando (Patricia) Bullrich – exministra de Seguridad de la Nación - salió por los medios diciendo que éramos (comunidad mapuche) un grupo de armado y de violentos, creo que con todas las actividades que hacemos decimos que nuestra única arma es el arte y es la que usamos. La vamos a usar y estamos luchando por el agua”.

“Yo SOY MAPUCHE. Mi cultura es matriarcal. Mi papá es afrodescendiente, mi mamá hija de anarquistas y mapuches, tengo un tío desaparecido por la Triple A, vengo de generaciones marcadas por la lucha, era casi imposible quedar afuera”, cierra Aylén. 

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