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Con Sello Patagónico | LA FERIA DE CECILIA | Domingo 05 de enero de 2020
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Con su Feria busca “sumar unos pesos” y alimentar a los 28 animales rescatados

En la Feria de Cecilia se encuentra ropa y muchas otras cosas más. En un garaje, tiene todo lo que ofrece prolijamente dispuesto para que el que se acerque pueda apreciarlo. Son filas y filas de ropa usada, mesas con juguetes, artículos de bazar, zapatos, carteras, muebles e incontables objetos. No alcanzaría todo un día para ver todo lo hay. Te invitamos a conocer su historia.


Cecilia Avendaño es enfermera y comenzó con su Feria Garage hace un año, en el domicilio de la señora que cuida, para generar algún dinero extra que le ayude a solventar sus gastos. “Yo la cuido a la señora hace cinco años, soy su enfermera, pero como quedé sin los otros trabajos que tenía, empecé a dedicarme a la feria”, cuenta.

“Me quedé sin mis otros trabajos y algo tenía que hacer, porque no me alcanza para pagar las cuentas, tengo que rebuscármela”, señala Cecilia, quien con una sonrisa en su rostro nos invita a recorrer su Feria.

Son filas y filas de ropa usada, prolijamente acomoda para que el que se acerque pueda apreciar todo lo que hay. Además, se pueden ver muebles antiguos, con objetos exhibidos también para la venta. Calzado, juguetes, biju, bazar, de todo se puede encontrar en este sitio ubicado sobre Avenida Juan XXIII al 2.853, en Comodoro Rivadavia.

De fondo una radio con música y los mates de por medio. Cecilia atiende con paciencia y amabilidad a los vecinos que pasan a "chusmear". “Miren tranquilos, acá hay de todo y mucho para revolver”, dice.

La Feria que Cecilia tiene en el garaje de la señora que cuida, le permite estar más tiempo con ella, imprescindible por su avanzada edad. “Ella no puede estar mucho tiempo sola”, cuenta.

“En la Feria empecé vendiendo ropa mía y de a poco fui comprando lotes de ropa y así la llevo. Empecé comprando por las redes sociales y después quedé en contacto con dos personas, con las que hoy ya somos amigos y me traen lotes de 1000 o 2000 pesos. Vendo la ropa a un precio económico porque todos necesitamos. Es todo ropa usada, juguetes, bazar, muebles, de todo un poquito. Hay que ganarse la vida”, describe.

Cecilia indica que, si bien “hay muchas ferias, la gente viene porque ya sabe que yo trabajo con talles grandes, aunque también hay días que no pasa nada. Hoy ya tengo clientes, tengo gente que me pide determinadas cosas, como ropa de chicos o talles grandes, que son los que más trabajo”.

“Este año, en las Fiesta no fue como el año pasado. El año pasado cuando abrí, empecé con mi ropa y vendí mucho más. Este año hay días que como abrí cerré, no entró nadie. También hay gente que mira y se va, pero fue un año malo y el verano me está haciendo mal” afirma, lanza una risa y aclara: “no viene nadie”.

“Antes de ayer abrí y estuve desde la 1 y media hasta las 10 de la noche y no entró nadie. Decí que acá la señora no me cobra alquiler si no voy muerta, no te da. A veces hay días buenos, que vendes 50 pesos, 100 o nada, a veces se te complica. Pero tenes que estar”.

Cuando uno pasa por la Avenida Juan XXIII, puede ver de lejos los maniquí que se exhiben en la vereda. Los muñecos vestidos, definitivamente llaman la atención e invitan a pasar al lugar. “Yo compré los maniquí porque hay gente que no lo ve, como no tengo carteles grandes”, dice.

“Uno tiene sus deudas y no te esperan”, subraya Cecilia y cuenta que en el patio trasero de la propiedad tiene 22 perros, algunos caniches y otros mestizos, rescatados.

Justamente, sus 22 perros y sus seis gatos son su mayor motor para dedicarle tanto esfuerzo y tiempo a la Feria. Con los pesos que Cecilia junta en ella puede sumar para costear el alimento y atención veterinaria para los animales.

“Hay que darles de comer, vacunarlos, atenderlos, tengo perritos con tumores, perritos ciegos. Les cocino y les compro alimento y consumen seis bolsas por mes”, refiere. Y cuenta: “La última perita que rescaté la estaban golpeando, se fue a refugiar en un patio y le tiraron agua, entonces la entré también”.

La mayoría son animales que Cecilia ha visto en situación de riesgo o publicados en Facebook. “Todos tienen un techo, su casita. Y ahí gasto, pero prefiero que a ellos no les falte. Yo no pido ayuda para los animales, me arreglo con lo que tengo y es un presupuesto”.


Pero el amor que tiene por los animales va aun más allá. “También les doy de comer a los perritos de la calle, siempre tengo comida para ellos” - y muestra una bolsita con alimento que tiene a mano - “yo amo a los animales, no me gusta el maltrato animal”. “Siempre trabajé y me gusta tener mi plata para mis animalitos”, insiste.

La Feria de Cecilia abre de lunes a viernes, de 15 a 20:30 horas.

De Cecilia llaman la atención sus tres lágrimas tatuadas en la frente, además del pañuelo que lleva en su cabello, por los cuales también le preguntamos. “Las lágrimas son por tres seres queridos fallecidos. En honor a ellos me las hice y el pañuelo por la descendencia turca por mi papá”. 

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